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TENGO QUE CONTAROS UNA COSA...

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Hoy necesito escribir.


Hoy vengo a contar una cosa.

Algo que sucedió hace mucho tiempo. Algo que ya puedo contar. Porque puedo decir que lo he superado. Y he vuelto a ser la misma que era.

Estuve ciega. 

Tuve una amistad que era muy tóxica para mí. Sin embargo, me negaba a separarme de él.

Llevaba una venda en los ojos y no veía mi realidad. 

Manipulaban mis deseos y me metían otros, haciéndome creer que lo que me gustaba era basura. Creí que estaba enamorada del iphone. Enamorada de su menú, de sus aplicaciones,... Y vendí a mi Notito III, comúnmente conocido como Galaxy Note 3. 

Los que me conocen ya saben lo hechizada que estaba con el Galaxy.

En 2016, la venda que tenía se me cayó. Y comencé una dura batalla. Mi esencia estaba encerrada entre muros de piedra en el fondo de mi corazón, no podía salir. De modo que, tomé el pico y empecé a golpearlo con fuerza.

Me ha llevado muchísimo tiempo salir a la luz. 

Y me he deshecho de todo lo que me recordaba a él. Todo. Hasta el iphone. Y ya no teng…

POR LOS PELOS - MARIAN KEYES

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¡¡¡POR FÍN!!! Me siento orgullosa de haber empezado a leer algo de esta autora tan famosa.

Nunca me había llamado la atención. De modo que lo tenía pendiente. Me gusta leer varias temáticas, autores diferentes…Y sabía que, tarde o temprano, uno de sus libros acabaría en mis manos.
De todos los libros que ha sacado, me decidí por este, “Por los pelos”. El título me atrae, pero más su contenido. Con 394 páginas, nos cuenta una de las etapas más importantes de tres jóvenes treintañeros en el que su vida, aparentemente normal, pasa por un momento en el que les pondrá sobre aviso y tendrán que valorar qué es lo que están haciendo con su vida.
Voy a mencionar a la escritora Megan Maxwell. La adoro, devoro sus libros y cada vez que saca uno, tengo la necesidad de hacerme con él ¿Por qué la mencionó si Marian Keyes es diferente? O no. Para mí no lo es. Marian me ha enamorado con esta novela, a la que le seguirán el resto. Me recuerda a Megan por el tipo de historia que crea y las admiro porque m…

Sushi

La joven no creía lo que le estaba pasando: se había enamorado de su jefe. Y aquello no era lo peor, pues él ya tenía pareja, estaba comprometido y era cuestión de un par de meses que se iba a casar con ella. Por eso, Licy trataba de ocultarlo, porque sabía que aquel tonto amor no llevaría a ninguna parte.

Procuraba no coincidir con él, ni siquiera en los viajes de ida y vuelta hacia el trabajo. Ella cogía su coche y se iba sola, al ritmo de su música. Aun así, la puerta de entrada a su trabajo, se había convertido en su punto de encuentro.

"No puedo decirte lo que siento", pensaba ella cada vez que le miraba a los ojos.

Su jefe se llamaba Hugo y no tenía ni la más remota idea acerca de los sentimientos de su joven compañera.

- Pero ¿en serio no viste la película?

"¿Qué película?" le hubiera gustado preguntar a la joven, sino fuera porque tendría que confesar que andaba perdida en sus hermosos ojos castaños. En aquel momento buscó una excusa rápida, más que nada para qu…

Sólo Mía

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"Soy el único hombre de tu vida, Lucía".


"Soy el único".

"Soy el hombre de tu vida".

Una y otra vez. Aquellas palabras aparecían en su mente una y otra vez. Su tono de voz, fuerte,
resonaba en su cabeza, una y otra vez. Evitando centrarse en el trabajo, equivocándose cada dos por tres.

"¿Por qué?"

Había estado a punto de hacerlo. Lo había tenido tan cerca. Pero se rindió. Cayó ante sus ojos de color miel. Se perdió en su mirada triste y desolada.

"Lo va a volver a hacer".

Una voz se hacía eco entre las palabras de él.

Sumida en sus propios pensamientos, preparaba las pizzas para hornearlas durante cinco minutos.

Una lágrima resbaló por su mejilla. Se llevó el brazo hacia su cara, para limpiarse las lágrimas, manchándose de harina. Apoyó la otra mano sobre la masa, desdibujando su forma redonda, sin importarle el tiempo que perdía en sus lamentos. Quería parar de llorar, más no podía parar. Empezó a hipar, su cuerpo daba pequeños brin…

¡CUMPLEAÑOS FELIZ!

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Llegó de nuevo. Otro año más. Tengo que decir que los meses, los días, las horas, han
pasado sin que me dé cuenta. No he sido consciente del todo. Aun así me emociona.

He preparado el menú que voy a cocinar. Tanto por la mañana, como por la noche. No sé qué voy a desayunar, quizás hago unos churros con un buen café. Para el mediodía, he pensado que voy a poner un cocktail de marisco y de segundo, chipirones rellenos. Y para cenar, pizza hawaiana, casera, por supuesto no le faltará la mozzarella.


Comeremos en familia y, la mayor alegría es que, mi sobrino de un año y cinco meses va a pasar toda la semana conmigo. Nunca lo he contado, pero me encantan los niños, sobre todo cuando son bebés. Cuidarlos, irme con ellos al parque, jugar con ellos... 


En este año caen 32. Aunque yo me siento como si tuviera 22.

Lo voy a pasar en muy buena compañía, con personas que realmente me quieren y disfrutan de mí.
Este año, mi chip ha cambiado. Ha vuelto a ser el que era en 2014. Y sí, ese año tenía a algu…

Hoy sí

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Hoy repito los versos de G.A. Bécquer "Hoy los cielos y la tierra me sonríen, hoy llega hasta el fondo de mi alma el sol, hoy LE HE VISTO, le he visto y me ha mirado... Hoy creo en Dios"

La sensación ha sido increíble,  estaba triste porque no le había visto en todo el día y de repente, a eso de las 15:30, noto que alguien me observa, levanto la vista y ahí está él... Fueron dos segundos, que parecieron eternos, nuestros ojos se cruzaron, eliminaron la distancia que nos separaba y se fusionaron en uno sólo...

Y mi corazón se detuvo un instante, mi respiración comenzó a agitarse, le veía alejarse y mi corazón bombeaba con rapidez...

RECAÍDA

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Creía que estaba preparada.


Aparqué mi coche a diez minutos del edificio donde trabajaba. Seguía igual a como lo recordaba: alto, imponente y gris. Parecía un edificio de oficinas normal y corriente. Sin embargo, ocultaba un pequeño secreto. Era un garaje. Tenía dos entradas: por la que entraban las personas, un portal, sencillo y formal; y, la otra, la de los vehículos, accedías a un pasillo angosto y sucio, que emanaba olor a gasolina y a motor.




Resultaba tétrico.






No lo pensé. Simplemente pasé por el portal. No me había dado cuenta, pero me había puesto en modo automático. Y la bomba marcaba la cuenta atrás.






Llamé al ascensor y esperé a que las puertas se abrieran. Tenía que subir a la tercera planta, donde se encontraba la plataforma. Mi trabajo.






 Mi trabajo es estresante, agobiante, más es cómodo. Me siento en una silla de ordenador, en una gran mesa de escritorio, con un antiguo ordenador. En ese ordenador no puedo hacer gran cosa: escribir, y acceder a los sistemas para poder …