LA DESPEDIDA


Conseguí mi propósito y gracias a mi gran amigo el alcohol. Le guié hacia el piso de arriba, a la cama. Me tumbé y fingí dolor: "No me quieres, te doy asco!". Y volvió a hacer lo que yo quería: se tumbó a mi lado y me dijo que no, que me lanzará si quería algo más. Lo hice. Le besé, mi pelo también quería formar parte de la escena, pero él lo apartó y continuó besándome. Fue muy dulce y cuidadoso. Como si temiera romperme. Fue entonces cuando me atreví; me coloqué sobre él,  rozando mi parte íntima. Me agaché y comencé besarle suavemente por el pecho. Deleitándome en sus pezones. Noté como su miembro crecía y continué con aquel juego. Él no hacía nada, me dejaba hacer a mi antojo, así que me aproveché de él. Seguí besándole y acariciándole, sin temor a que lo hiciera mal. Era mi última oportunidad, para hacerlo mío... Y lo conseguí.

Sin embargo, ahora estoy aquí, sentada frente al lavabo con un predictor en la mano. No es la 1 vez que se me retrasa la regla. Aunque algo me dice que he dado en el clavo. Borracha como estaba, no se me ocurrió usar preservativo. Supuse que no sucedería nada. Y aquí estoy, viendo el maldito positivo en este aparato. Lo peor de todo no es que se lo diga a él o no, es que el padre es gay y mi relación con él no es precisamente buena.

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