Miguel Hoyas Solís

A mi abuelo Miguel, que desde el cielo me cuida…
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La habitación se quedó en silencio. El último aliento se había esfumado, al igual que su vida. Ya era anciano y un paro cardíaco había puesto fin a su vida. Murió sólo, en un momento en el que sus hijos no estaban, su mujer estaba en la cocina preparando la cena, pero sintió que se quedaba sola, sintió que él se había marchado. Por eso volvió a la habitación, por eso comprobó que era cierto lo que sentía, comprobó que estaba muerto. La mujer lloró desconsolada, no podía creerlo, se había ido,… Lo contempló con la cara bañada por las lágrimas, parecía como si se fuera a despertar de un momento a otro. Parecía tranquilo, en paz, y ello la consoló.
Lentamente pulsó el botón de la medalla que llevaba colgada al cuello. Y al instante sonó en el teléfono. Era la operadora de tele asistencia. Le preguntó que ocurría y le respondió con total sinceridad; Mi marido ha muerto, ya no abre los ojos, ya no se mueve. Intentaron tranquilizarla, y le dijeron que enviarían una ambulancia para llevarlo a un hospital. Después le tocaba la parte más complicada: avisar a los hijos. Cogió la agenda del teléfono y llamó uno a uno. Cuando hubo terminado y sin derramar ni una lágrima más, regresó a su habitación y se puso un vestido negro. En ese momento llegaron los médicos de la ambulancia, y asistieron al paciente. Pero era tarde, su cuerpo estaba frío, ya hacia una hora más o menos que su espíritu lo había abandonado. Lo llevaron al hospital clínico y allí fueron sus hijos. Pero no pudieron verle, y le preguntaban a su madrastra cómo estuvo su padre antes de morir. “Bien, tranquilo” les respondía ella, iba muy serena, quizás estaba más entera que los demás, pero la procesión la llevaba por dentro.
La capilla ardiente se instaló a las 15:00 de la tarde del domingo. La familia más cercana llegó la primera. Sus hijos no podían creerlo, las lágrimas empezaron a resbalar por las mejillas. El dolor comenzaba a emanar, la tristeza los embargaba.

Comentarios

Leria Nope ha dicho que…
Hey! Me cuesta creer que hayas publicado algo basado en hechos reales... Pero está bien. El único fallo que veo es uno que hacía yo hasta hace poco y por el que mi profesora de Redacción me pegó con una vara de hierro xD, y es que haces los párrafos muy largos.

Me alegro de que te hayas animado, pq tienes mucho que aportar. Estaré esperando impaciente que cuelgues una de tus historias, pero que la ACABES!!!!
Historias de Alezeia ha dicho que…
Gracias Valeria. A tu correción tengo que decirte que el párrafo no es así de largo ni mucho menos, pero al copiarlo al blog no sé por qué se me quedó así. Muchas gracias por tu comentario, de verdad estoy muy ilusionada con esto.
winskin ha dicho que…
Me has vuelto a enganchar; la verdad es ke me has removido cosas por dentro. Opino al igual que leira que faltan más puntos y aparte, aunque he leido tu explicación. Animate a escribir algo alegre, seguro que también se te da estupendamente.
Historias de Alezeia ha dicho que…
Gracias Winskin, verdaderamente me importan muchos tus comentarios y me gusta engancharte, eso me da ánimos para seguir escribiendo. Muchas gracias, lo de los puntos y aparte es algo que estoy corrigiendo porque a veces hago unas parrafadas, gracias
Adol ha dicho que…
Este es más profundo diría yo. No me he dado cuenta de los puntos por que estaba muy pendiente. Así es como se marchan algunos. También ha sido mi caso.

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