Entradas

Y de Repente Tú

Imagen
Prólogo     Melinda leyó de nuevo el email que  acababa de recibir.   Era de su mejor  amiga, Alba, sin embargo, no lo había  escrito ella. No. Había sido la pareja de é sta. Melinda no podía creer lo que él la había   propuesto.     Se    encontraba concentrada, mirando la pantalla del ordenador, cuando sonó el timbre en el interior del piso. Se levantó de la silla, con la mirada baja y se dirigió a la puerta principal. Una vez puso su mano en el picaporte, lo giró y atrajo la puerta hacia sí misma. Fue cuando descubrió quien la visitaba: era él, su poeta del correo.     ―Hola, Mel, por fin nos encontramos  —susurró él con una media sonrisa  pícara, sus ojos azules relucían con intensidad. ―Ho…    Hola       —titubeó    la    joven  agarrando con fuerza el pomo, sin  poder moverse, parecía como si el  suelo fuera a hund...