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NO ES TAN FÁCIL...

No creía que fuera a ser capaz de hacerlo. Sin embargo allí estaba, haciendo el checkin en el aeropuerto de ese gran viaje a Los Ángeles. Me había propuesto viajar fuera de España y montar por primer vez en mi vida en avión. Era una meta que no creía que fuera a cumplir, más lo había conseguido. Pues desde que dejé de verle, era muy difícil seguir adelante con mi vida. Ya que él era mi mundo y ya no estaba conmigo... Por culpa de... Eran las 21:30 p.m. y mi avión salía a las 23:05, de modo que decidí meterme en el burguer a comer algo, mientras llegaba la hora de embarcar. Los nervios se acrecentaban en mi estómago. Estaba muy nerviosa y no sabía por qué, no tenía motivos. Sí, era mi segundo viaje fuera de España, pero el primero en avión, aunque muy en el fondo sabía la respuesta: aquello no era lo correcto. Estaba huyendo. Gastándome lo que no tenía en ese maldito viaje, para no verle más la cara, buscar una oportunidad fuera de un país que adoraba, pese a sus múltiples defectos....

Y de Repente Tú...

Nunca creyó que aquello podría pasarle a ella. Ni siquiera cuando se levantó aquella mañana de verano y se marchó a trabajar, supo que cerraría el día con un broche de oro. Había quedado por para cenar con su mejor amigo, Javier, cuando éste saliera de trabajar. Lo que no sabía era que su amigo no acudiría sólo a la cita. Se sorprendió bastante, pero no quiso pensar mal y decidió esperar a que su amigo le explicara qué había pasado. - Hola, cielo ¿qué tal el día? -preguntó Javier dándole un beso en la mejilla, mientras le acariciaba el brazo. - Pues como otro día cualquiera ¿y tú? -respondió ella mirando a su amigo y al otro joven con curiosidad. - Bien, hoy ha habido mucha gente, ha sido un no parar. Juntos caminaron hasta el restaurante donde cenarían, uno nuevo, porque Javier quería sorprenderla, pues le tenía una sorpresa preparada. Aunque su amigo estaba presente, pero no podía dejarle atrás, ese día no. - ¡Vaya! ¡Este sitio tiene pinta de ser muy caro! ¿Por qué? -ella...

La Realidad de los Sueños

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Jaime. Así se llamaba el hombre que quería saber más sobre ella. Una lágrima silenciosa rodó por la sonrosada mejilla de Julia. La joven caminaba sin prisa por la Gran Vía de Madrid. “Te odio, odio todo lo que siento por ti, maldito seas… ¿Por qué? Y ahora no ¿qué hago yo?”. Pensaba acariciándose el vientre mientras fijaba la mirada en el frío suelo. ***** Por otro lado, un joven rubio de ojos azules caminaba por la calle Princesa de Madrid. Guardaba las manos en los bolsillos del pantalón, acariciando su teléfono móvil. Su mirada se perdía entre el gentío, pensativo. Su nombre era Kirian Salvatore y no podía dejar de pensar en lo que acababa de suceder con su hermano. Por mucho que lo daba vueltas, no quería creerlo, aunque ya lo conocía y, para su desgracia, sabía perfectamente que su hermano era capaz de eso y mucho más. Aun así no podía evitar sorprenderse. Su hermano, mayor que él, siempre lo había protegido, lo había mantenido económicamente hasta el punto en el que ...

Atrapada

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"No llores, no estás sola", aquellas simples palabras rondaban en mi cabeza, sin poder pensar en nada más. Mi mente se llenaba de pensamientos negativos y no me veía capaz de pensar en otra cosa. Y mira que lo intenté, más me era imposible. "¿Y qué hago yo ahora?", me arrodillé junto a los escalones del altar. Quise esconder mis lágrimas entre mis rodillas, aunque sabía que él no sería capaz de presentarse allí, a veces lo dudaba. Después de un buen rato sola en aquella iglesia, no tuve más remedio que marcharme. Al fin y al cabo era lo que él quería, que me alejara de allí. Caminé despacio hacia la puerta, con la cabeza gacha y sin fijarme en nada más que en el duro suelo de piedra. Ni siquiera miré a mi alrededor. No me fijé en que me estaban siguiendo, hasta que noté el frío acero en mi piel. Me arrastró hacia un lateral de la iglesia. Con una voz ronca me obligó a no gritar. - No voy a hacerte daño, sólo quiero hablar contigo -susurró en mi oído. No re...

REDENCIÓN

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¡Muy buenas a tod@s! ¿Cómo han pasado el fin de año? Supongo que en familia, pues son fechas muy marcadas para pasarlas junto a quiénes nos rodean. Este nuevo año quiero seguir cumpliendo mis metas y propósitos, los cuáles a muchos os parecerá una tontería. Para mí no, pues esos retos son un aliciente para mí y, aunque no los cumpla cuando pasen los 366 días de este año, es una manera de vivir cada día como si fuera el último (sin excesos, je, je). Aun así, las metas que me propongo no son ni adelgazar, ni siquiera empezar el gimnasio,... Sino para crecer más; cultivar mi mente, cumplir deseos, que postergo un día tras otro. ¿Y vosotr@s? ¿Cuáles son vuestros sueños? Como primer día del año os voy a traer un regalo. Se trata de un relato una breve historia en la que podréis sentir junto a los protagonistas. En referencia al título vamos a llamarlo " REDENCIÓN ", a ver qué tal. Espero que os guste, si es así, me gustaría que comentarais, no tardáis más de 5 minutos y a ...

Sentimientos

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Me siento en mi mesa de despacho y miro hacia la ventana. No puedo creer que me haya dicho lo que me ha confesado: se va a casar con ella. Sin embargo, sé que él sigue enamorado de mí, aun así no sé por qué lo hace. Una lágrima cae de mis ojos y marca mis mejillas, dejando un camino hacia mis labios... Los toco con la yema de los dedos, recordando las veces que me ha besado a escondidas. Y no hago más que preguntarme por qué. Por qué te sigo amando, más que al principio. Por qué no puedo vivir sin ti. Por qué me cuesta no estar a tu lado. Por qué me has engañado... Y has jugado conmido. ¿Y ahora qué? ¿Qué hago yo? Debería seguir adelante con mi vida, sacarte de mi corazón y desterrarte de mi mente. Jugar contigo como lo has hecho tú conmigo, pero no me atrevo. Yo no soy así, no soy como tú. De repente se me ocurren muchas ideas a la cabeza para fastidiarte ese día que, supuestamente, será el día más feliz de tu vida. Pero no sé si seré capaz, porque me duele hacerte ...

Relato basado en la serie "La Fuga"

Él no tenía la menor idea que volverían a encontrarse. De haberlo sabido hubiera hecho hasta lo imposible por evitar aquel encuentro, o quizás no. Pues cuando la vio bajar del helicóptero, con las manos en la espalda, no supo cómo reaccionar. Se quedó paralizado, el tiempo pareció detenerse y el mundo a su alrededor murió en aquel instante. Era la primera vez que la veía tras siete largos años de separación y su mirada no era la misma. Tenía la vista perdida, se dejaba hacer por los guardias, con el pelo revuelto –aquel brillante pelo que había lucido largo y espléndido sobre la espalda tiempo antes- ahora lo tenía más corto. Los guardias se habían detenido frente a él, esperando órdenes –para eso él era el Capitán de aquella aislada prisión- y, con el semblante serio, fingió no conocerla. ¡Llevadla abajo! ¡A la habitación de seguridad! ¡YA! –Gritó Reverte, elevando la voz por encima del ruido del helicóptero. Así lo hicieron. La condujeron abajo mientras ...