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Fantasías

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Son las diez y media de la noche, no he bebido nada, no me he tomado  ningún calmante, incluso me he pellizcado para demostrarme que lo que  estoy viendo es verdad: Christian Bale está detenido a tan sólo unos  metros de distancia, mirándome... No me lo creo. Me pellizco en el brazo. Tiene que ser un sueño. Más cuando lo veo caminando hacia mí.  "¡Ay, por Dios! ¿Y qué hago yo ahora?" En mi imaginación he imaginado muchas veces esa misma escena. Siempre acaba bien. Así que respiro hondo, intentando tranquilizarme ¡Ya! ¡Ni de broma me calmo! Sobre todo al verle llegar a mí. - Hola, preciosa -me susurra cogiéndome la mano y besándome. Ya está. Me he quedado sin bragas. Con una mano en el corazón y la otra entre sus labios. No sé qué hacer. Ni qué decir.  - He estado esperándote todo este tiempo... De pronto, su imagen empieza a tornarse borrosa ¡Ay! ¿Qué le pasa? ¿Por qué justo ahora? Todo se vuelve oscuro y el peso de mi cuerpo vence a la gravedad. Abro l...

Sueños

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Anoche tuve un sueño, era uno de esos que cuando despiertas, tienes ganas de saber qué ocurre. Parecía una novela romántica con pequeños toques de acción. Él era el protagonista y me buscaba constantemente. A mí me perseguían porque querían sacarme información, aunque mi sueño no lo desvelaba. Yo no hacía más que correr, agotando mis fuerzas, mirando de cuando en cuando hacia atrás. Sin entretenerme, giré por una callejuela, no sabía a dónde me dirigía, pero vi la reja de una casa abierta. Tenía que esconderme. Recé porque el dueño de aquella hermosa casita, no me descubriera, porque no sabía ni qué le podría decir. Me oculté entre unas macetas, llenas de flores de color rosa, agazapada, agarrándome al macetero, temblando. Miraba entre las hojas, esperando a verles pasar, más no veía nada, con lo que llegué a ilusionarme con haberlos perdido de vista. Concentrada como estaba, me asusté cuando una mano me agarró el hombro. No me atreví a girarme, ya imaginaba que  me habían descubie...

CUENTO DE PIRATAS

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El barco surcaba el mar con precisión, el Capitán se anticipaba a los movimientos que el viento profería, sin fijarse en nada más.  Aquel fue su error.  Viró el rumbo, sin comprobar el camino y las consecuencias las tenía de frente. Pues otro navío, con una bandera negra, con una calavera –que ondeaba arriba en el mástil- se acercaba a ellos. Piratas. Ya no podían escapar, estaban demasiado cerca.  Sus marineros parecían demasiado nerviosos, moviéndose de un lado hacia otro, sin saber qué hacer. Más el Capitán supo ocultar sus propios nervios y no dejaba de mirar a través de su catalejo.  Fue entonces cuando vio esa mirada azul, observándole directamente   a los ojos, sin necesidad de prismáticos.  Era penetrante y le causaba cierto temor.  El Capitán no sabía a qué atenerse, el viento se levantaba a medida que ambos barcos se iban acercando. Un remolino se hacía cada vez más grande en el centro de los dos. ...

MICROCUENTO: RECORDANDO EN EL TITANIC

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Me encuentro mirando las fotografías del único gran viaje que he podido permitirme, gracias a mi tío. Veo las fotografías, me veo riendo, posando divertida junto un joven bastante atractivo y no me acuerdo de nada. Y es que tengo amnesia parcial-selectiva. No consigo recordar nada, aunque en algunas noches me vienen retazos de un sueño que parece tan real… Me veo como en las fotos, contemplando el inmenso océano ante mis ojos. Un océano que se fusiona en la oscuridad de la noche con un mar de estrellas brillantes en el firmamento.  Otras noches sueño con las caricias de él y, después, un gran estruendo sacude mi cuerpo. El barco se detiene. Mi memoria vuelve al presente, acompañado de un tremendo dolor de cabeza. Durante el día, por más que procuro recordar, no puedo. Pero al caer la noche… El olor a salitre viene a mis sentidos, la algarabía de personas viene a mis oídos y las caricias de él también.

RELATOS: NECESITO DE TI

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AVE 1221. VIA T9. MADRID-BARCELONA. Con las gafas de sol, mirando a través de la ventanilla, tratando de dejar la mente en blanco. Más no podía, era mucho lo que dejaba atrás, pero tenía que olvidar. Y qué mejor que empezar en un nuevo sitio, de cero. Nunca había visitado Barcelona, no tenía ni la más remota idea de hablar el idioma, sin embargo elegí esa ciudad como mi nuevo destino para comenzar una nueva etapa en mi vida. Viendo los árboles pasar a gran velocidad, en un asiento preferente en el Ave, tamborileaba mis dedos sobre la mesa que tenía delante de mí. Ver el paisaje que se extendía a mi alrededor y me atrapaba en aquel vagón, era como un soplo de aire fresco para mí. Quise evitar los pensamientos que me habían llevado a tomar aquella decisión, más aun aparecían fugaces en mi mente. "Te echo tanto de menos". Nunca pensé que tenía que sobrevivirle, nunca me lo tomé tan en serio como cuando sucedió. Y no quería aceptarlo. No, él no podía estar muerto ¿cóm...

RELATO: DECISIONES

Ocurrió la noche de un viernes, una noche muy avanzada cuando él cometió el error de perseguirla. Ella había pretendido colarse en el local y todos debían pagar un castigo. Sobre todo cuando armó aquel jaleo que propició una tremenda pelea en la discoteca. No la había visto entrar, aun así no parecía ser una chica que buscara problemas. Ahora José se encontraba allí, en plena calle, buscando a alguien que no conocía de nada, pero de la que sentía la necesidad de encontrar ¿por qué? Mientras Clara se mantenía oculta tras un edificio, muy cerca de él, aterrada. Con el móvil entre las manos, dudando de si llamar a la policía y pedir auxilio o... - ¡Chica! ¿Dónde estás? ¡No puedes esconderte después de la que has liado! ¡Sé valiente y sal! -gritó José. Clara respiró hondo y salió de su escondite. Con la cabeza gacha y las manos entrelazadas mediante el teléfono móvil. Al verla, José relajó los hombros y se acercó a la joven, muy despacio. - ¿Qué ha pasado? ¿Por qué ...

GRITOS DE ESPERANZA

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Su nombre era Julián. Trabajaba como dependiente y tenía novia. Llevaban varios años  comprometidos, hasta vivían juntos. Tenía una vida estable, placentera y cómoda. Si le hubieran preguntado antes,  su respuesta habría sido que no cambiaría nada de lo que tenía. Sin embargo, cuando conoció a Melissa su mundo cambió. Hasta el punto de dejarlo todo por ella. Desde que la vio aparecer en su tienda de electrónica, sus pensamientos se los dedicaba a ella. Y gracias a su compañero de trabajo, y amigo, Javier, pudo conocerla un poquito más. Siempre que Melissa quedaba con Javier, acercándose a su trabajo y, por supuesto, a él le tocaba turno, Julián la saludaba con una grata sonrisa y un brillo en los ojos hacia relucir su mirada. - Hola... -Le saludaba ella con timidez. Para la joven él no significaba nada, más no podía ser nada porque era el amigo de Javier. Por eso siempre le saludaba, se giraba y salía de la tienda acompañada de su amigo. Cada día, el corazón de Juli...