Capítulo 1º: "Jamás pude olvidarte"

La noche se cernía sobre el oscuro bosque de Forks, Washington. Ni una sola estrella brillaba en el cielo, solamente existía en él la inmensa luna plateada. No se escuchaba ningún ruido, ni siquiera el murmullo de los animales salvajes. Todo estaba en calma, se podía disfrutar de aquel silencio que se apoderaba del pueblo.

Un joven de pelo rojizo y piel extremadamente pálida corría veloz a través del bosque. Apenas notaba el viento en su hermosa cara, por no notar, no notaba ni las hojas de los árboles. Sorteaba las piedras con gran facilidad. No estaba cansado, pero la sed lo invadía por dentro. Necesitaba localizar a su presa, sus ojos llameaban chispas. Habían cambiado del color dorado de siempre, a un color negro con tonos rojizos.

Su velocidad era mayor que la de cualquier humano, una ventaja de ser vampiro. Corría localizando el olor de su presa. Le gustaba ir de caza, correr por el bosque, sin dar cuenta que estaba pasando por allí. De pronto, lo olió y se detuvo en seco. Se escondió tras un seto muy tupido y esperó. A través del seto vio la que sería su cena. Un oso olisqueaba la fresca hierba. Quizás su última cena.

Edward se agazapó entre los matorrales, dispuesto a abalanzarse sobre su presa. Clavó los dedos en la tierra, sin apartar la vista del despistado oso.

Contó hasta tres, mientras continuaba observando a su presa: grande y hermosa, con unas buenas zarpas y sangre fluyendo por aquel cuerpo… Sangre… Uno… Se agachó un poco más en la hierba,… Dos…
Aspiró su aroma una vez más y agarró con fuerza la tierra, preparando toda su energía en aquel salto… Y Tres… Tres… Edward permaneció inmóvil, parecía una auténtica estatua de mármol. Sus ojos se mantenían inexpresivos, fijos en un punto en el horizonte. Algo le impedía moverse. Se sentía completamente rígido y sus ojos no veían más allá de lo que le mostraba su amplia mente.

Flash Back

"Su sonrisa dulce,… Sus ojos azules… Su piel cálida y suave… Su pelo rubio le caía en cascada por su espalda… Aquella joven, aquella muchacha le devolvió la mirada. Él se acercó a ella, despacio, con una pícara sonrisa en el rostro.

Ella intentaba disimular, sus mejillas se encendieron en cuanto le vio acercarse. Entrelazó sus dedos, retorciéndolos sin importarle el daño que se hiciera. Se mordió el labio inferior, respirando entrecortadamente.

-Hola, princesa –Susurró él tomándola de la mano y besándola.

La muchacha se giró lentamente, esbozando una pequeña sonrisa. Mirándole con timidez, él sin embargo la contemplaba con deseo.

Ella no dijo nada, se limitó a seguir mirándole, provocándole que el aire le quemara los pulmones.

-¿Cuál es tu nombre? –Tuteó él alzando su rostro hasta tenerlo a la altura del de la joven.

La muchacha suspiró. Bajó el rostro y observó las piedras que cubrían el suelo de la calle.

-Creo que no está bien hablar con desconocidos –Jugó divertida, evitando la sonrisa que se quería formar en sus labios. Volvió a levantar la vista para contemplarlo fijamente y musitar– Pero haré una excepción…-

Él se aproximó más a ella, sonriendo abiertamente.

-Mi nombre es Edward Masen, encantado de conocerla señorita…

-Gabrielle… Gabrielle Belazzi…

Edward suspiró en su interior. Pues en aquel momento supo que no quería alejarse de ella, gracias al fuego que nacía en su estómago y se propagaba a través de su cuerpo, supo que se había enamorado de ella…"

Fin Flash Back

Edward meneó la cabeza apartando ese pensamiento de su mente. No entendía por qué lo recordaba ahora. Aquello había sucedido hace mucho tiempo y todo había cambiado. Gabrielle estaba muerta y, sobre todo, porque el estaba enamorado de Bella Swan, su Bella.

Dejó de cavilar sobre su visión y volvió la vista sobre su presa. Después y, sin más dilación, se abalanzó sobre aquel oso para hincarle los colmillos en el cuello del animal. Bebió la sangre que, momentos antes, había olido a metros de distancia. Sació su sed hasta que encontrara otro animal despistado al que pudiera atacar.

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La casa de los Cullen se erguía sobre el claro con paredes de cristal. Era blanca y hermosa, con un porche a la entrada que invitaba a entrar y sumergirse en un cuento de hadas. En el interior, las habitaciones eran espaciosas. Decoradas con sencillez y buen gusto. Algo propio de Esme.

El salón disponía de un piano en un rincón, donde Edward solía tocar muy a menudo. Una chimenea en el lateral, frente a un sofá blanco. La televisión estaba colocada junto a la chimenea. Y en el centro de la sala había una mesita redonda con un jarrón lleno de flores.

Rosalie jugaba a las cartas con su marido Emmet. Mientras que el resto de la familia ocupaba su tiempo en otros placeres. Alice, danzando de aquí para allá, regaba las flores que había en los distintos jarrones de la casa. Jasper leía un libro que consideraba bastante interesante. Carlisle se encontraba en la biblioteca, trabajando y su mujer, Esme, pintaba en la buhardilla de la gran casa.

Bella esperaba a su novio, Edward, en el piso de arriba, tumbada en el diván que el chico tenía. Dormitaba mientras pensaba como podría convencer al chico que lo mejor era convertirla. Después de todo habían hecho una promesa a… Sólo recordar aquel nombre le producía escalofríos: Los Vulturis. Tenían que cumplirlo y ¿qué mejor en aquel momento? Al fin y al cabo, sería lo mejor para todos. Aunque ser convertida supusiera el perder a su familia y amigos, despedirse de ellos, porque podría resultar una amenaza… Y así pensando y dándole vueltas fue como se quedó dormida.

Cuando la joven despertó notó una fría mano tocándole la mejilla. Sin abrir todavía los ojos, sonrió, sabiendo ya de quién se trataba.

-Se me ha hecho eterno –Suspiró Bella, abriendo poco a poco los ojos.

-He ido lo más rápido que pude –Aclaró la dulce voz de su ángel.

-Por lo menos ya estás aquí,… Conmigo –Susurró la jovencita sonriendo.

-No hay nada que desee más, que estar a tu lado –Su ángel la fundió en un abrazo que terminó con un apasionado beso.

Sin embargo Edward, mientras besaba a su novia, volvió a sentir un ligero pinchazo en el pecho. Era como si su corazón muerto hubiera comenzado a sangrar. Él hizo caso omiso al dolor que se le presentaba, aquello sólo podían ser confusiones, malas pasadas que le estaba jugando su amplia mente.

De repente, volvió a quedarse rígido. Sus labios dejaron de buscar la boca de Bella y sus manos se quedaron paralizadas. Bella lo miró preocupada, pues Edward volvía a parecer una estatua.

-¡Edward! ¡Edward! ¿Qué te pasa? ¡Cariño, respóndeme!

Edward no la escuchaba, por lo tanto no podía responderla. Él se había sumido en un profundo sueño, un sueño que hacía tiempo que creía olvidado…

Flash Back

"Gabrielle le tomó de la mano y sonrió una vez más antes de besarlo.

-Te Amo, mi príncipe encantador –Musitó ella con dulzura.

Él se limitó a sonreírla una vez más. Gabrielle, al separarse de sus labios tan irresistibles, lo miró extrañada.

-¿Por qué? Acaso ¿Tú no me amas, también?

-No –Negó Edward borrando su sonrisa congelada de su rostro perfecto.

Gabrielle soltó la mano de él y se llevó las suyas a sus labios, angustiada. Edward rió a carcajada limpia y la agarró por la cintura, estrechándola junto a su cuerpo.

-No te amo… Porque te adoro, porque te deseo, porque eres lo más hermoso que me ha pasado, mi dulce Gaby –Confesó él para después estrellar sus labios a los pequeños de la muchacha.

Gabrielle lo besó con intensidad, dejando que sus lenguas se unieran en una sola. Manteniendo los ojos cerrados, dejándose llevar por la pasión que ambos sentían. Acariciando el pecho de él suavemente. Deseando que ese momento no terminara nunca.

Fue Edward el que tuvo que dar fin a ese beso, a pesar de los quejidos de la joven, para observarla sin decir palabra alguna. Ella lo miró, sin decir nada, simplemente quería grabar en su memoria cada rasgo de su perfecto rostro. Edward le apartó un mechón rubio de la cara y ella se ruborizó.

-¡Qué hermosa estás, princesa!

-Te amo

-Y yo… Yo también te amo…

Fin Flash Back

El sueño se esfumó tan rápido cómo había venido y todo se volvió oscuro. Escuchaba voces, además de pensamientos. Notaba como alguien le golpeaba en la cara, para reanimarle. Sin embargo, él continuó con los ojos cerrados. Intentando calmar sus emociones, pensando en qué podría decir a su familia y a Bella para no preocuparlos. Sabía que aquello que le pasaba debía ser pasajero, por eso le restó importancia.

Aunque había vivido tanto aquel sueño, él lo creía olvidado. Porque ya casi ni recordaba sus pensamientos cuando fuera un humano. Aquello debía de tener una explicación lógica ¿Por qué precisamente aquel recuerdo? De Gabrielle, ella estaba muerta, de eso estaba seguro porque… Cuándo se convirtió en lo que era, la buscó, pero ella había desaparecido. No entendía cómo precisamente los recuerdos de su novia muerta volvían a su mente cuando deberían estar olvidados y enterrados.

-¡Edward! –Casi gritó Carlisle arrodillado junto al diván donde estaba el joven tumbado.

-Nada, no responde ¿qué le habrá pasado? –Dudó Esme, que se situaba al otro lado del diván, mirando a su hijo con ternura.

-No lo sé, estábamos hablando y de pronto… -Bella estaba a los pies del chico con las lágrimas al borde de los ojos – Se ha quedado como si…-

Alice abrazó a Bella, palmeándole la espalda. Jasper hizo uso de su don y extendió a la familia una dosis de tranquilidad.

Al fin Edward abrió los ojos y los observó a todos ellos, extrañado, incorporándose en el diván y agarrando las manos de su Bella.

-¿Qué pasa? –Quiso saber él.

-Eso mismo nos preguntábamos nosotros, Edward ¿qué te ha pasado? –Dijo Carlisle severo.

Edward notó la preocupación de su familia y leyó los pensamientos de cada cuál. Excepto el de Bella, que por alguna extraña razón que se le escapaba, no podía leer.

"Dinos la verdad, por favor" Fue el pensamiento de Esme.

"¿Has sentido una visión de futuro?" Ese fue el de Alice.

"¿Por qué te noto tan nervioso?" Quería saber Jasper.

"No sé, pero algo me dice que tiene que ver con ella ¿verdad?" Pensó Carlisle rascándose su perfecto mentón…

Edward miró la cara de cada uno de ellos y pensó la repuesta adecuada. Aquello sólo le había pasado una vez delante de su familia, porque en la visión que tuvo en el bosque él se encontraba sólo… No quería darles un motivo más de preocupación, bastante tenían con arreglar lo de Los Vulturis. Además aquello sería porque se acercaba la fecha…

Nada, estoy bien, es que estaba cansado y quería echar un sueñecito – Rió él acercándose a Bella y abrazándola con fuerza.

Los demás rieron con él, excepto el patriarca de la familia, que mantuvo una mirada constante hacia el muchacho. Deseando poder encontrarse a solas con él para que le contara la sensación que Edward había experimentado...

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Bueno espero que les haya gustado. Se trata de una historia que tenía en mente hace mucho tiempo y no me animaba a escribirla. Quiero compartirla y me gustaría que me dejaran reviews con su opinión sobre la historia.

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