TENGO QUE CONTAROS UNA COSA...

Hoy necesito escribir.


Hoy vengo a contar una cosa.

Algo que sucedió hace mucho tiempo. Algo que ya puedo contar. Porque puedo decir que lo he superado. Y he vuelto a ser la misma que era.

Estuve ciega. 

Tuve una amistad que era muy tóxica para mí. Sin embargo, me negaba a separarme de él.

Llevaba una venda en los ojos y no veía mi realidad. 

Manipulaban mis deseos y me metían otros, haciéndome creer que lo que me gustaba era basura. Creí que estaba enamorada del iphone. Enamorada de su menú, de sus aplicaciones,... Y vendí a mi Notito III, comúnmente conocido como Galaxy Note 3. 

Los que me conocen ya saben lo hechizada que estaba con el Galaxy.

En 2016, la venda que tenía se me cayó. Y comencé una dura batalla. Mi esencia estaba encerrada entre muros de piedra en el fondo de mi corazón, no podía salir. De modo que, tomé el pico y empecé a golpearlo con fuerza.

Me ha llevado muchísimo tiempo salir a la luz. 

Y me he deshecho de todo lo que me recordaba a él. Todo. Hasta el iphone. Y ya no tengo nada.

Hasta le he cogido asco a Frozen. Nos unía demasiado.

Más algo me queda de aquella relación. Mi perrito. Sé que le tenía que conocer porque Loki me estaba esperando, porque yo le tenía que cuidar, estábamos destinados.

Y ya.

Hace poco he vuelto a Note. 

Sí, después de tres años he renovado móvil. Porque lo necesitaba y he mirado modelos, pero me he vuelto a enamorar. Dicen que dónde hubo fuego, cenizas quedan.

Soy una chica Samsung.

Ahora se dice Smartgirl ¿no?

Me he embarcado en una nueva aventura y estoy encantada de volver a él.

No soy de Apple. 

No soy de muchas fiestas. 

Soy una persona solitaria, creativa, social, soñadora. Me apasionan las novelas románticas, las comedias románticas, los dramas, Gran Hermano,... Y no me considero que sea mala persona por ello. Lo veo, lo leo, porque me gusta, me inspira para escribir historias. 

Historias que me gustaría que sucederían.

Por eso me gusta escribir.

Con él no podía. Fingía hacerlo. Y veía lo que él veía porque era el momento.

Porque mis gustos eran antiguos, eran pésimos.

¿Tejer? ¡Eso es de viejas! 

Al principio de aquella ruptura, me costaba asumir que mi vida debía continuar. Porque no concebía nada más. Estaba muy hundida. No veía la superficie. En aquel momento no me entraba en la cabeza que tenía que darme tiempo.

Y después vino el ERE en mi trabajo. Mi campaña se acababa. Fueron tres meses duros. No era fácil ir a un sitio a trabajar en el que te quieren echar. 

Me salvé. Estuve una semana y media yendo a trabajar sin trabajar. 

Esperando mi destino.

Una compañía eléctrica.

Otra campaña de atención al cliente. Parecía fácil, más no lo era. Todos sabemos que las facturas de la luz y el gas son complicadas ¿verdad? 

Poco a poco, en mi mente se iba tejiendo una tela de miedo frente a mi trabajo y, cada día, era un auténtico suplicio ir. 

No quería trabajar.

Lo pasé muy mal. 

Y llegó el día en el que no podía salir de mi habitación. Llorando ¡No me podía mover!

Fue en ese momento cuando mi mente explotó. Eran demasiadas cosas acumuladas y necesitaba un momento de respiro.

Fueron cinco meses.

Y volví. Pero cada día era un ejercicio para mí. Porque mi recuperación no había acabado. Todavía me resultaba difícil seguir adelante. He tenido mucho apoyo cercano. 

Y fue gracias a mi madre. Me dijo las palabras que hicieron click en mi mente para rechazar la tristeza y la ansiedad. Aunque también influyó mi paso por el programa de televisión "Estilo Súper" con Cristina Serrato.

Durante este etapa, casi sin darme cuenta, me he deshecho de las cosas que compré cuando estaba con él y que consideraba nuestras cosas en común. Sin darme cuenta, saliendo del pozo donde me había metido sin querer.

Y, ahora, hoy, en este momento, no queda nada de la que fui en 2015 y parte de 2016. Ya no estoy escondida. Me vuelvo a enamorar, me vuelvo a ilusionar y, lo más importante, mejor sola que mal acompañada.

Estoy feliz.

Miro hacia atrás y aquella etapa se está borrando. Me parece que he vivido un sueño. Sólo por mi Loki. Aunque durante esa época tuve una buena amiga y, con ella, viví buenos momentos. Podría pensar en una historia diferente, ya que esta chica me le regaló.

Necesitaba escribir. Contar que todo se supera. Pero que necesitas tiempo. Una vez, alguien me dijo que la vida era tiempo. Ciertamente, tenía razón.



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