13 Razones...






Seguro que muchos habéis oido hablar de la serie que está de moda en Netflix, la popular plataforma de video bajo demanda. Yo sentí curiosidad y me puse a verla.

Tres días.

Sólo he tardado tres días en ver trece capítulos de cincuenta minutos de duración. He de confesar que yo también he disfrutado de un puente de mayo fabuloso. De modo que me puse en el portátil, los cascos -para no molestar a mi madre- me senté en el sofá y mientras mis manos creaban, mi mente, mis oídos, viajaban junto a Clay Jensen, el co protagonista de la serie.

Escuché trece cintas de cassette, oí las trece razones que le llevaron a Hannah Baker al suicidio.

¿Suena duro, verdad? Sobra decir que te recomiendo ver la serie en la que Selena Gomez ha participado como productora. Pero también, tengo que decirte que te va a remover lo más hondo de tu corazón.

Nada más finalizar el último capítulo, he necesitado escribir. Porque he recordado. Los que me conocéis, sabéis que yo escribí Aruka. Y siempre digo lo mismo cuando me preguntan: "¿De qué va?", Aruka es mi terapia. Es mi pasado, presente y futuro. Porque siempre que tengo algún problema con alguien, ella lo resuelve.

Quizás suena muy típico decir esto, pero cuando vamos al instituto, o en el colegio incluso, es cuando empezamos a socializar con otros chicos y chicas, más o menos de nuestra misma edad. Y ahí empiezan los problemas. En ese instante es cuando debemos comenzar a decidir y a aceptar las consecuencias.

Hablo por mí cuando digo que ante los problemas, no debemos callarnos. Tenemos que confiar en nuestros padres, con el que te lleves mejor, pero lo que no debemos hacer es callar. No tenemos que avergonzarnos que nos insulten, al contrario ¿Por qué digo esto? precisamente por la serie (¡SPOILER!) la protagonista no llega a contar nada, se lo guarda todo para sí. Creedme que no es bueno. Por mucho que nos cuente contarlo (sé de lo que hablo porque soy muy, pero que muy, tímida).

Yo le conté mis problemas a Aruka... Y más tarde a mi madre, porque he tenido muchísima suerte que ella siempre me ha escuchado y me ha sabido entender. Me ha aconsejado como mejor ha podido. Con lo que realmente, creo, que no tengo ningún secreto con ella.

¡No sabéis lo que alivia compartir aquello que te atormenta!

Mi vida en el instituto tuvo sus etapas. Hubo algunas que fueron geniales, pero otras... Lo pasé mal y Aruka llegó en el momento que debía llegar, más antes, agachaba la cabeza y procuraba seguir hacia delante: callándome.

He querido escribir porque he recordado a Aruka, con cariño, a pesar de lo que hizo, pero lo hizo para que mis heridas emocionales cicatrizaran...

Es muy difícil hablar de este tema. Sinceramente, me alegro que la hayan hecho, deberíamos hablar de estos temas sin tapujos. Y empezar desde casa, pero también en el colegio, para que el bullying se quede sólo en una palabra y deje de existir.

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