GRITOS DE ESPERANZA

Resultado de imagen de GRITOS DE ESPERANZASu nombre era Julián. Trabajaba como dependiente y tenía novia. Llevaban varios años comprometidos, hasta vivían juntos.

Tenía una vida estable, placentera y cómoda. Si le hubieran preguntado antes,  su respuesta habría sido que no cambiaría nada de lo que tenía. Sin embargo, cuando conoció a Melissa su mundo cambió. Hasta el punto de dejarlo todo por ella.

Desde que la vio aparecer en su tienda de electrónica, sus pensamientos se los dedicaba a ella. Y gracias a su compañero de trabajo, y amigo, Javier, pudo conocerla un poquito más.
Siempre que Melissa quedaba con Javier, acercándose a su trabajo y, por supuesto, a él le tocaba turno, Julián la saludaba con una grata sonrisa y un brillo en los ojos hacia relucir su mirada.

- Hola... -Le saludaba ella con timidez.

Para la joven él no significaba nada, más no podía ser nada porque era el amigo de Javier. Por eso siempre le saludaba, se giraba y salía de la tienda acompañada de su amigo.

Cada día, el corazón de Julián latía más lento y más rápido al mismo tiempo, porque no podía evitar pensar en Melissa. Deseaba que fuera más a menudo por la tienda. Y una mañana se decidió, aprovechando que coincidía con Javier, le preguntó por la chica de ojos marrones que se había adueñado de su corazón:

- Hace mucho que no veo a tu amiga... ¿Cómo se llamaba? -preguntó con disimulo Julián.

- ¿Quién? ¿Melissa? -Javier supo que se refería a ella porque era la única que se acercaba constantemente a visitarle, claro eran muy amigos y se querían como si fueran hermanos.
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- Se la ve muy simpática y buena.

- Sí, es muy buena, pero a veces tiene un genio...

- No creo que sea para tanto, además a todos cuando nos tocan la fibra nos sale el demonio que llevamos dentro -soltó Julián con la vista fija en la pantalla del Mac que tenía delante.

Javier lo observó durante un minuto, sospechando lo que su amigo trataba de hacer y, finalmente, sonrió.

- Si quieres le digo que venga y vamos los tres a tomar algo, o mejor dicho, los dos,... Aunque me mataría si os dejo sólos.

Julián se irguió de repente ¿quedar los dos con ella? ¿tomar algo con el ángel de sus sueños? No estaba seguro si sería lo correcto, ella no podría sentir lo mismo.

- ¿Qué te crees? ¡No me gusta tu amiga! Yo no podría tener nada que ver con ella -mintió Julián.

Y Javier respiró aliviado.

- Mejor, porque Melissa es una gran amiga para mí, la quiero mucho porque es muy buena, es una persona en la que confío demasiado y no me gustaría mezclar las amistades, ¿ella y tú liados? me tendría que alejar de ella entonces.

A Julián se le borró la sonrisa de los labios al oír aquello. Supo que con su amigo no podría conseguir un acercamiento con la muchacha y volvió a concentrarse en su trabajo.

Aquella noche, el chico se registró en facebook con una cuenta privada sólo por acercarse y probar. Le mandó una solicitud y esperó. Ella no tardó demasiado en responder y le aceptó.

Así que cada día él miraba su muro, veía sus publicaciones, sus fotos... Y cada día le gustaba más. Pero no se atrevía a hablarle directamente. Más no podía seguir engañando a su corazón, porque cada vez que su novia se acercaba para darle un beso, él se dirigía a ella con frialdad. Pues la llama de su amor se había apagado, ahora el fuego de su corazón susurraba otro nombre.

Tras muchos días de llenarse la cabeza de pensamientos en cuanto a su futuro, decidió probar suerte con Melissa y si todo iba bien, dejaría a su novia para quedarse con el amor de sus sueños por ese entonces.

Le mandó un mensaje privado de facebook:

"Hola, ¿Te apetece quedar?"

Claro y directo.

Y la respuesta se hizo esperar...

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