Es tan difícil decir ADIÓS

Querido Amigo Mío;

Luna, durmiendo contigo, abajo tu pupilo, Loki
Llevas 17 años a mi lado y ya te vas. Al principio no congeniamos, porque yo no te quería, pero unas semanas después me fui acostumbrando a ti y te cogí muchísimo cariño. Sé que tengo un carácter demasiado fuerte y muy brusco, puedo llegar a ser muy hiriente y, a veces, te he herido con mis palabras. Lo siento, pequeño. Porque siempre serás mi pequeño.

Me cuesta saber que te vas, que ya no estarás conmigo, que no me vas a recibir como cada tarde cuando vuelvo del trabajo. Me cuesta creer que no volverás a dormir conmigo, ni que bajaremos juntos al pueblo,... Soy egoísta, porque no quiero que te mueras, quiero tenerte a mi lado, siempre.

La muerte es tan injusta. La vida es muy corta y no somos conscientes de ello. Tenía que disfrutar más de ti.

Ojalá no existiera.

¿Sabes lo peor de todo? que no puedo llorarte, porque tengo que ser fuerte, por ella. Perdió a su marido, ahora te pierde a ti, la mascota de él y ya no queda nada.

Pienso en que no volveré a bajarte ¿Recuerdas cuando te bajaba a la calle leyendo o escuchando música? Y tú ibas a tu bola, oliendo, haciendo tus cosas. Nunca te has hecho las cosas en casa, siempre has sido un buen perro, aunque me mordiste en dos ocasiones, pero no eras consciente del todo. Hemos pasado tantos momentos juntos. Me has animado tantas veces, en mis malos momentos, siempre has estado ahí. Y ahora yo no voy a estar en tu último aliento.

Junto a tu compañero de juegos, Lunero
Te quiero tanto, Yaky. Mi perrito.

Quiero pedirte perdón. Porque no te supe educar bien y no te enseñé cosas. Porque te rechacé la primera vez que llegaste a casa.

Te quiero mucho, Yaky.

¿Quién me iba a decir a mí que casi dos años después de su desaparición tú te marcharías también? Sé que vas a ir a un lugar mejor, donde no vas a sufrir más. Sé también que vas a estar con él.
Espero que papá te reciba con los brazos abiertos. Y disfrutéis los dos.

Yaky, mi perrito, no pensé que fuera a pasarlo tan mal con tu pérdida. Pero mírame, soy débil y, ante la muerte, no soy capaz de levantar la cabeza. Sé que la muerte es una meta, para continuar con el camino hacia la vida eterna, junto a Dios y a los seres queridos que ya se han ido. Conocerás a Lulú y a Mallita, mis dos primeras gatas, dilas que te cuiden, pero, sobre todo, dile a papá que te proteja. Sé que te cuidará porque él te quería mucho.

Cariño, soy muy egoísta, lo sé. No quiero que te mueras, para que te quedes a mi lado. Pero es peor para ti. Es que uno nunca se acostumbra a ver la muerte tan cerca, pero quiero que sepas, mi Yaky que siempre vivirás en mi corazón. Eres parte de mi familia y siempre lo serás.

Hasta siempre, mi pequeño.

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