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Mostrando entradas de junio, 2016

Es tan difícil decir ADIÓS

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Querido Amigo Mío;

Llevas 17 años a mi lado y ya te vas. Al principio no congeniamos, porque yo no te quería, pero unas semanas después me fui acostumbrando a ti y te cogí muchísimo cariño. Sé que tengo un carácter demasiado fuerte y muy brusco, puedo llegar a ser muy hiriente y, a veces, te he herido con mis palabras. Lo siento, pequeño. Porque siempre serás mi pequeño.

Me cuesta saber que te vas, que ya no estarás conmigo, que no me vas a recibir como cada tarde cuando vuelvo del trabajo. Me cuesta creer que no volverás a dormir conmigo, ni que bajaremos juntos al pueblo,... Soy egoísta, porque no quiero que te mueras, quiero tenerte a mi lado, siempre.

La muerte es tan injusta. La vida es muy corta y no somos conscientes de ello. Tenía que disfrutar más de ti.

Ojalá no existiera.

¿Sabes lo peor de todo? que no puedo llorarte, porque tengo que ser fuerte, por ella. Perdió a su marido, ahora te pierde a ti, la mascota de él y ya no queda nada.

Pienso en que no volveré a bajarte ¿Recu…

La Realidad de los Sueños

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Jaime. Así se llamaba el hombre que quería saber más sobre ella. Una lágrima silenciosa rodó por la sonrosada mejilla de Julia. La joven caminaba sin prisa por la Gran Vía de Madrid. “Te odio, odio todo lo que siento por ti, maldito seas… ¿Por qué? Y ahora no ¿qué hago yo?”. Pensaba acariciándose el vientre mientras fijaba la mirada en el frío suelo. ***** Por otro lado, un joven rubio de ojos azules caminaba por la calle Princesa de Madrid. Guardaba las manos en los bolsillos del pantalón, acariciando su teléfono móvil. Su mirada se perdía entre el gentío, pensativo. Su nombre era Kirian Salvatore y no podía dejar de pensar en lo que acababa de suceder con su hermano. Por mucho que lo daba vueltas, no quería creerlo, aunque ya lo conocía y, para su desgracia, sabía perfectamente que su hermano era capaz de eso y mucho más. Aun así no podía evitar sorprenderse. Su hermano, mayor que él, siempre lo había protegido, lo había mantenido económicamente hasta el punto en el que Kirian no tuviera…

Y Casi en Verano...

¡¡¡Muy buenas!!!

Es la tarde de un domingo que promete ser tranquilo y relajante. Hace un sol espléndido y me dan ganas de comerme el mundo y hacer cosas. Debe ser la vitamina B del sol o yo que sé,... Pero estoy muy contenta. Hoy me apetecía escribir y contar aquí cómo me voy dando cuenta que soy muy afortunada, que tengo y consigo todo lo que me propongo.

Antes no lo hacía.

Antes me centraba en la parte negativa de mi vida y no quería ver más allá.

Hasta que me abrieron los ojos. Bueno, realmente fui yo misma la que me los abrí, aunque he tenido ayuda, pero no fue posible hasta que mi cabeza hizo "Click".

Ahora que han pasado 19 días desde que cumplí 30 años, pienso en lo que he conseguido y en cómo he vivido mi vida. Y no puedo decir otra cosa que me encanta. Quizás otra en mi lugar buscaría tener una familia con hijos, como se hacía antes. Sin embargo, mi meta en la vida es cumplir mis sueños y si en el camino me encuentro con esa persona especial, pues ¡Bienvenida sea!. 

Hoy …

Trapped

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"No llores, no estás sola", aquellas simples palabras rondaban en mi cabeza, sin poder pensar en nada más. Mi mente se llenaba de pensamientos negativos y no me veía capaz de pensar en otra cosa. Y mira que lo intenté, más me era imposible.

"¿Y qué hago yo ahora?", me arrodillé junto a los escalones del altar. Quise esconder mis lágrimas entre mis rodillas, aunque sabía que él no sería capaz de presentarse allí, a veces lo dudaba.

Después de un buen rato sola en aquella iglesia, no tuve más remedio que marcharme. Al fin y al cabo era lo que él quería, que me alejara de allí. Caminé despacio hacia la puerta, con la cabeza gacha y sin fijarme en nada más que en el duro suelo de piedra. Ni siquiera miré a mi alrededor. No me fijé en que me estaban siguiendo, hasta que noté el frío acero en mi piel.

Me arrastró hacia un lateral de la iglesia. Con una voz ronca me obligó a no gritar.

- No voy a hacerte daño, sólo quiero hablar contigo -susurró en mi oído.

No reconocí su…