Confesiones por Navidad

¿Qué es la ansiedad? La ansiedad intensa podemos entenderla como un estímulo de origen interno que nos hace sentirnos nerviosos, irritados, entrar en pánico…

¿Cuáles son los síntomas? Tener un sentimiento de desazón y nerviosismo constante es un síntoma típico de ansiedad, pero no el único.

¿Cómo tratarla? Sinceramente, no lo sé. 

Sufro de ansiedad desde hace bastante tiempo y me ha costado detectarla. Han sido muchos días de sufrimiento y tormento para mi mente. Entre celos, rabia, ira, envidia... No podía pensar en otra cosa que no fuera atrapar a aquellos que me hacían sentir bien conmigo misma. Sin embargo, cuando me quedaba sola, llegaban los demonios a castigarme y a hacerme ver que no soy nadie y que todo el mundo está en mi contra.

Tengo un amigo, que llegó a mi vida hace un año y dos meses. Cuando le conocí, empezamos a salir, a compartir inquietudes, experiencias, anécdotas y vivimos otras tantas... Sin darme cuenta empecé a apegarme mucho a él. Tanto era así que me convertí en un ser dependiente de él. 

En serio, no podía concebir una vida alejada de él, como si de un amor enfermizo se tratara. Era tal que si mi amigo se acercaba a alguna chica y se reía con ella... Mi mente la despreciaba y la odiaba, deseando que se fuera, que nada hacia ella allí. Las veía como una amenaza para nuestra amistad, porque mi amigo era sólo mío... 

Cada vez era peor. Me sentía sola sin él y no era capaz de ver lo que yo era en realidad. Me menospreciaba y mi fin era sólo complacer a los demás. 

Y así pasaban los días... Hasta hace un año y poco, en el que cada vez que mi amigo discutía conmigo, yo me sentía mal. Me temblaban las manos, me ponía a llorar y me faltaba el aire. Era otro ataque de ansiedad. Debo confesar que estas cosas no solían darme, me creía positiva y que todo se arreglaba. Pero desde que me faltó mi padre, yo dejé de ser la misma. Por eso, esto que me sucedía era nuevo para mí y me asustaba ver cómo se me dormían los dedos. Descubrí que ese hormigueo en las manos, era producto de mi respiración agitada en ese momentos de nervios.

Más tarde, me daba cuenta que sólo sufría esa ansiedad con mi amigo. Y descubrí que tenía un problema: se llamaba Dependencia Emocional. También me lo dijo el médico y desde entonces no paro de re descubrirme a mi misma, volver a creer en mí y dejar a un lado los celos, ese sentimiento negativo de posesión.

He llegado a la conclusión que el foco de esta dependencia es la baja autoestima que he tenido siempre. A eso le añadimos otros complementos que me agravaban el problema (la tristeza por la ausencia de mi padre, sobre todo).

Los comienzos están siendo duros. Pero el resultado es bueno, sobre todo para mí. Poco a poco, me digo.  Y así hasta que llevo 23 días sin que me dé ansiedad, si que he sufrido momentos de caída, sin embargo, eso ha propiciado que cada vez que me levanto sea más fuerte y lo lleve mejor.

De modo que uno de los propósitos para el año 2016 -me gusta la numeración- es subir esa autoestima, poco a poco, creo que es hora y me lo debo a mi misma.

Y hasta aquí mi pequeño secreto.

¡Felices Fiestas!

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