PREMONICIÓN

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           ¡Buenas! Por fin reaparezco con un nuevo esbozo de texto que lleva días en mi mente.  Es completamente ficticio y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Simplemente he tomado la idea de la película de Sandra Bullock titulada del mismo nombre: Premonición, aunque la he adaptado a mi memoria.
    
       Sin más espero que os guste y no dudéis en darle a "Me gusta" o comentar. Gracias.

 -  ¿Señora Carrasco? ¿Hablo con Melisa Carrasco? –dijo una voz masculina al otro lado.
-          Sí, soy yo –pronuncié apenas con un hilo de voz.
-        -   Le llamamos del hospital clínico de Madrid, es sobre su marido, Javier Díaz, ha ingresado hoy en el hospital debido a un accidente de tráfico y ha fallecido-

Aquella última palabra se grabó a fuego en mi memoria. Mi marido había muerto. Nuestro contrato llegaba a su fin. Debería sentirme liberada y poco más, sin embargo, perdí las fuerzas para sujetar el auricular, las lágrimas salieron de mis ojos y mis labios pugnaban por gritar a pleno pulmón. Más no podía. Poco a poco fui arrodillándome hasta tocar el frío suelo.

Lloré amargamente. No quería perderle. Desde que lo conocí, hacía cinco años, siempre había temido que llegara ese momento, ese instante en el que supiera que no volvería a verle más. No podía creerlo… Javier, mi amigo del alma, mi persona, mi marido, ya no estaba en este mundo y no había podido ni siquiera despedirme de él.

¿Y ahora qué iba a hacer?

En aquel preciso momento sonó nuevamente mi teléfono. No miré quién podría ser, directamente contesté, ya no me podían decir nada peor.
-         - Melisa, soy Antoine–no me esperaba que, precisamente, él se atreviera a llamarme- Tienes que venir al hospital, a mí no…-

No le dejé terminar, colgué. Claro que tenía que ir ¡Era mi marido! Pero lo que no podía acabar de creer era que él estuviera allí.

“Su última acción ha sido engañarte”

Malos pensamientos, deseos terribles, se cruzaban por mi mente ¡¿Cómo había tenido la poca vergüenza de llamarme y confirmarme lo que yo ya temía?! Sus últimos momentos en este mundo se los había dedicado a él… Y no a mí.
-       -   ¡TE ODIO, JAVIER! ¡OJALÁ TE PUDRAS EN EL INFIERNO! –Al fin pude gritar. Aunque nadie me oyó, una vez más el eco de mi casa me recordó lo sola que él me había dejado.


Desperté sobrecogida por la pesadilla que acababa de tener. Me incorporé en la cama y miré a mi izquierda: él dormía plácidamente. Decidí levantarme e ir a por un vaso de agua para calmarme. Sabía que había sido tan sólo un sueño, pero era tan real… Como si fuera un deja vù, pero del futuro, una premonición.

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