En momentos de soledad...

Ya se acaba el mes de junio ¡Menudo fin de semana me he marcado yo solita! ¡Y me lo quería perder! Y todo porque vuelvo a estar triste.
Mis pensamientos se convierten en negativos y, por mucho que trato de darles la vuelta, no veo el lado bueno de las cosas. Me veo sola, sin nadie que me quiere, agobiada, pienso que en mi trabajo no me valoran ni me respetan lo suficiente... Como me diría cierta persona que yo conozco: me estoy rayando muchísimo.
Actualmente no tomo medicación, cuando me da una crisis -llamésmola así- de ansiedad, de tristeza, suelo recurrir a la valeriana. Y me alivia bastante.

Esta mañana parecía que me había levantado de mejor humor. Pero sigo algo irascible. No tengo ganas de nada, más bien que se acabe el maldito verano de una vez con este calor insoportable... Pienso esto y me doy pena de mi misma. Porque desde que falleció uno de los pilares más importantes en mi vida, no he vuelto a ser la misma que era. No he vuelto a escribir como antes lo hacía, no tengo ganas de volver a jugar con la creatividad y hacer cosas a mano,... Ahora sólo me veo capaz de depender de los demás, que sean ellos mismos los que tiren de mis hilos para que yo pueda seguir viviendo.

Debo comprender que esto no es así. Cada persona tiene su vida y no puedo atarlos a vivir la mía las 24 horas del día. Eso es ser una persona egoísta y yo no quiero eso.

Tengo que entender que las personas que me rodean están a mi lado porque me quieren de verdad y les gusta estar conmigo. Soy una persona muy terca, rencorosa, entre otros defectos, sin embargo, mi buen corazón, mis actos como amiga dan más que hablar que mis errores. Ya sea en amistad, en temas familiares, etc... Mi problema es que nunca me quise lo suficiente, siempre quise más al resto que a mí.

Esto no puede continuar así.

Supongo que esto que a mí me pasa, le sucede a todo el mundo. Al menos una vez -o quien sabe, quizás muchas veces- en la vida. Creo que lo importante es saber ver lo que pasa y buscar una solución. Y es que creo que me complico demasiado la vida, lo más importante es que: hay que vivir el momento y que todo se puede arreglar.

Con esa última frase me viene una canción a la memoria, de la serie "Patito Feo", no la vi, pero la canción si que tuve la oportunidad de escuchar y hay una estrofa que dice así: "Todo se puede lograr, aunque sea duro el camino..."

Y sé que tiene razón. Tras muchos tropiezos, sé que todo tiene solución, si no es la opción A, será la B, o hasta la C. Lo que no se debe hacer es quedarse anclado en la negatividad, la soledad y hundido en la tristeza.

Eso es lo que a mí me sucede en contadas ocasiones. Aferrándome así a los que me rodean, chupándoles la energía y desgastándoles, provocando que se alejen más de mí.

Sé que soy muy afortunada. Porque tengo cuanto necesito y más, para llevar una vida plena y feliz.

Bueno y después de esta retahíla de pensamientos, voy a dejaros, espero que os haya gustado mi reflexión.

Prometo volver ¿con qué? aun no lo sé.

Besos, Alezeia

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