Hoy es un día muy especial...

Hoy el día amanece dividido en dos sentimientos: feliz y triste. Se contraponen, pero se complementan a su vez, ya que hoy es el cumpleaños de la más hermosa de las madres. Sin embargo, es triste también porque mi papá no está para celebrarlo.

Pero para que no llore más cuando lea estas palabras, vamos a ponernos contentos. Sonrisa en el rostro y dejaré fluir la energía positiva hacia mis dedos, que teclean sin parar.
Mi mejor regalo

Hace mucho tiempo, en un pueblecito de Cáceres, vino al mundo la Cenicienta. Una princesa que no sabía que era princesa. Tenía muchos sueños que cumplir, más no le era posible. Pues se debía al cuidado de su familia en las tareas del hogar y a coser e hilvanar servilletas y telares que luego servirían de ropaje.

Pasó el tiempo y su familia tuvo que emigrar, como tantos otros, en busca de una mejor, y se trasladaron a la capital española. Allí, nuestra Cenicienta, conocería a su príncipe azul, un par de años más tarde...

La vida de mi madre no ha sido fácil -supongo, como la de tantos otros-, por eso, desde que tengo uso de razón, procuro darle todo lo que pueda. Sobre todo ahora, que él no está. 

Sé que es muy difícil superar la pérdida del amor de tu vida, con el que has decidido compartir tu vida durante tanto tiempo. Y no hay nada que no pueda consolarte, sólo darte un buen achuchón y decirte  que él te adoraba y te cuida desde el cielo. Me cuesta mucho no poder hacer nada para curar esa herida que tarda en cicatrizar. 


¡FELICIDADES EL DÍA DE TU CUMPLEAÑOS!

Por eso, quizás, hoy te hemos llenado de regalos. Sí, cosas materiales, pero que te provocan una sonrisa.

Eres un gran ejemplo a seguir, mamá. Desde bien pequeña has tenido que salir adelante. Sin casi estudiar has resultado ser una de las personas más inteligentes que conozco. Siempre, siempre, has sabido cuál sería el camino idóneo a seguir y me has enseñado tanto...

Estoy muy orgullosa de ser quién soy, a lo que he llegado a día de hoy. Aprecio las pequeñas minucias, los gestos o detalles; por ti, por él.

Te quiero mucho, mamá. Espero que en el día de hoy hayas sido muy feliz. Eres una persona maravillosa, luchadora, fuerte y muy valiente. Eres todo un ejemplo a seguir para tus nietos.

Sólo me queda darte las GRACIAS. Por tantas cosas, gracias. Sé que no es justo el último palo que te dio la vida, por eso quiero lo mejor para ti, ahora y siempre.

 Este día es especial. Es tu día y nada lo va a empañar.

Eres única, mamá. 

Eres fantástica.

Y juntas podremos con todo lo que nos venga. Ya se lo prometí a él y te lo prometo, te lo juro a ti, ahora.

Besos, mamá...

Alezeia


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