¡Cómo puede cambiar la vida!

¡Buenos días Mundo!

¿Cómo os va la vida? La mía va, que no es poco. La verdad que hoy os vengo a hablar de una personal que es muy especial en mi vida, ya hablé de él en otra ocasión: mi padre.

Este año nuevo -2014-, yo creí que no pero, nos ha traído nuevas alegrías, dentro de lo que es una enfermedad grave, sí,  tenemos momentos felices. 

Aquella frase que le dijo Alfred al famoso (y adorado para una servidora) Bruce Wayne: "Las cosas empeoran para que puedan mejorar". Una frase que me impactó, aunque me vi la película por lo menos dos veces, nunca me había parado a escucharla detenidamente. No fue hasta que buscando frases de la trilogía del Caballero Oscuro, me tropecé con ella que ya la he tomado como mía. Y es que si te paras a analizarla, sabes que es verdad.


Al principio cuando empezó...
El tema es que hay que llenarse la cabeza de pensamientos positivos, porque con la negatividad sólo atraes las cosas malas que puedan sucederte, no ves lo bueno porque te obcecas en que todo sale mal. Realmente pienso, todo está en el poder de la mente.

¿Por qué me pongo tan filosófica? Porque a mi padre sólo le daban tres meses de vida los doctores... De eso hace ya 6 años. 

Mi padre me ha demostrado que si uno quiere, puede. Él ha luchado duro contra está fatal enfermedad. Se ha dado quimioterapia y fue a trabajar casi el mismo día que le metieron ese veneno para matar el virus. Pasó de estar desahuciado a seis meses después de aquel primer diagnóstico, nos dicen que el cáncer se ha reducido al máximo y van a operar. Vieron metástasis en la pleura, con lo que la operación no pudo finalizarse y tuvieron que cerrar. El único tratamiento: quimio o radio. Así que después de un descanso, volvió a la carga y a seguir trabajando... Así hasta casi finales del 5º año que empeoró y ya no podía más.

Mi padre ha pasado de ser libre a estar encadenado, atado a una enfermedad que lo postra de la cama al sofá y lo agota a cada instante.

Esa fuerza de superación, ese instinto de supervivencia... Es lo que me ha enseñado mi padre, a no rendirme, a luchar por aquello que deseo. También a mirar de frente a la muerte, algo que siempre he temido porque sólo pensar que mi vida llega a su fin, se me ponen los pelos de punta.
Con las estrellas que iluminaron su camino...

Me he dado cuenta que he cogido muchísimo amor y cariño a mi padre, algo que no creía profesar, ya que yo siempre he sido muy de mi madre. Y no quiero que la vida de mi padre acabe, porque tiene que ver cómo formo mi familia y como crezco como persona y en familia.

Ahora intento pasar todo el rato que puedo con él. Antes no lo hacia, antes me encerraba en mi habitación e iba a mi bola. Nunca sé es consciente de la muerte hasta que la ves tan cerca.

 Yo pensaba... Pensaba que nunca llegaría el día, que la muerte era un bulo falso y que me quedaría anclada en la vida, como una inmortal. Supongo que mi mente pensaba en otras cosas que en ese momento le interesaban más, por eso no la tenía presente todo el tiempo.
No es hasta que te suceden situaciones así, que un familiar esté gravemente enfermo, cuando te das cuenta que la vida -realmente- es una mierda y no vale nada. Es cuando te preguntas ¿qué he hecho con mi vida? sí, suena muy filosófico, pero es que es así de verdad.

Es ahora, en este mismo instante, cuando pienso y veo qué es lo que quiero hacer en mi vida: vivirla. De forma intensa o no, pero necesito aprovechar cada momento de mi vida para decirme: "Alezeia, en esta vida todo vale así que a por todas, total el no ya lo tienes"

Esa es mi filosofía ahora. 
La alegría que le dio más fuerzas


Porque nunca se sabe cuándo te llegará el día en que tu cuerpo deje de funcionar y tu alma pase a mejor vida.

Porque no sabes qué acontece después de la muerte. A mí me gusta pensar que existe otra vida, así como la reencarnación, o que te encuentras con tus seres queridos y que realmente esta vida humana es una prueba que debes superar con las lecciones que se te imponen.

Ver a mi padre cómo ha cambiado desde el descubrimiento de su enfermedad hasta ahora me ha cambiado bastante la manera de pensar. Aunque también existen momentos en los que la paciencia y el agotamiento te desbordan y piensas -o dices- cosas que no deseas.

Y es que cuando tratas con algo tan serio como el cáncer es harina de otro costal. Es muy duro, tanto vivir la enfermedad en carne propia como vivirla como espectador. Es entonces cuando pienso ¿realmente se está buscando una cura contra esta maldita enfermedad? y mi mente me da una respuesta inmediata "no es fácil". Pero mi cerebro es muy curioso y tiene más preguntas... ¿Por qué a él? ¿Puedo ofrecerme en sacrificio por su vida? ¿Cuándo? Preguntas sin respuesta que sólo el tiempo puede contestar. Ni siquiera los médicos, al menos en el caso de mi padre. 

Porque mi padre es un milagro. Así nos lo dijo su oncólogo "No sé qué más podemos hacer porque gente como él ya están... Muertos" Y tú, al escuchar estas palabras, que caen sobre ti como un balde de agua fría, debes reaccionar con madurez y asumirlo. Cosa que nunca asumes hasta que ella no llega.


Nunca es tarde

Parece mentira que tengamos que tener las malas noticias encima para darnos cuenta de lo importantes que son nuestros seres queridos y nuestra propia vida.

Por eso desde aquí hago un llamamiento: DISFRUTA. No dudes en cometer errores y volverlos a cometer, haz lo que te venga en gana y sobre todo cuídate.

Espero que no os haya aburrido, me gustaría saber qué opináis al respecto.

Muchas gracias por leerme. Clicar abajo de esta entrada si os ha aburrido, os parece interesante o lo que sea...

Besos, Alezeia.


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