Formas de escribir. Volumen XIX.

¿EN QUÉ SE DIFERENCIA UN TEXTO LITERARIO DE UNA ANÉCDOTA?

Es fundamental que lo que se cuenta transcienda la anécdota. Así como un desahogo no conduce al texto, una anécdota no es todavía un cuento y tal vez no lo sea nunca.

Un cuento o una novela cuenta un hecho particular (podría ser una anécdota) que por algo necesita ser contado. Ese hecho se profundiza y se consigue hacerlo trascender.

Para ello, debes establecer los límites entre lo real y lo imaginario. John Irving dice que comienza diciendo la verdad, recordando gente de verdad, familiares y amigos. Y entonces encuentra algo que se puede exagerar de forma gradual, y se va centrando más en esa parte de la historia que va creando, en el pariente que nunca tuvo, por ejemplo. Y allí empieza a pensar en la novela:

Otros secretos:

Ordena los episodios aislados con un sentido.

No utilices las anécdotas completas, sino toma lo que más te ha conmovido.

O rescata un detalle, o el ambiente o una fecha especial o una ciudad o el sentimiento vívido.

Sugiere un enigma a partir de algunos indicios.

Cuentala, pero incorpora o destaca detalles significativos.

Agrega los datos imaginarios que sean necesarios.

Ten claro cuál es la intención oculta que persigues al contarla, pero no la manifiestes directamente.

Un cuento transciende la anécdota cuando el final obliga al lector a volver al principio y releerlo para confirmar algo o reafirmarse.

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