Adiós...

Este jueves volví a sonreir... Fueron apenas unos minutos, pero para mí se me antojó una eternidad. Y aunque fue un momento, después vino la tristeza por lo que iba a suceder.

¿Queréis saber por qué? El motivo de mi felicidad fue algo muy básico, pero hizo que mi corazón brincara de alegría. Mi rostro tornó a rojizo y mi respiración se hizo más pesada: ¡Era él! ¡Estaba ahí! Se encontraba agachado, con su americana marrón, con sus vaqueros desgastados y su melena, recién salido de la ducha, cayendo sobre sus hombros con rebeldía. Él no me miraba, buscaba una bolsa grande o una caja para guardar sus efectos personales de su despacho... Porque se va. No de la empresa, sino que se traslada de sitio ¿se irá a Colombia de nuevo? Espero que no. Pero ahora que se me ha ido de la plataforma ¿qué voy a hacer? Él era mi aliento para ir con energía al trabajo, ahora que estoy desanimada laboralmente y saber que le iba a ver cada día, me alegraba más. No hemos cruzado más que un "Gracias" y un "De nada", sólo nos mirábamos con el gesto serio, una mirada en la que yo me mordía el labio y cada uno seguía su camino, sin decir nada más.

Ahora me arrepiento de no haberme lanzado, porque ya no está y no sé cuándo volveremos a vernos. Era cierto que si antes no dije nada era porque su simple presencia me intimidaba, pero jamás supe por qué me mirabas cada vez que me encontraba cerca de ti, por qué desviabas tu vista hacia mi puesto, sabías exactamente dónde me sentaba...

Eso ya terminó y ahora sólo nos queda el recuerdo. Y una pregunta queda flotando en mi mente... ¿me recordarás?



No sé por qué no puedo parar de ver este video o escuchar esta canción... Es preciosa ¿verdad?

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