Pasando la Navidad...

Buenas noches,

¿Qué os traido Papá Noel? Yo no esperaba nada y me han dejado un par de regalitos debajo del árbol -a parte de bombones, mmm...-. Si os soy sincera, estuve a punto de descubrir al viejo gordinflón vestido de rojo, ya que dormí en el salón, junto al árbol de navidad -vinieron mi hermana con mis sobrinos-, por poco no me aplasta la montaña de regalos (para mis niños la mayoría, pero que ilusión ¿no?). Bueno, a lo que voy que me enrollo y me voy por los cerros de Úbeda, mis regalos han sido: unos guantes táctiles (sí, habéis leído bien porque con ellos puedo manejar la pantalla del móvil); unos geles de ducha de aromas varios (a saber coco, vainilla, chocolate y canela, mmm...), la colonia de Chanson D'eau (me encanta) y la trilogía de... Batman. Me quedé a cuadros, al tenerla entre mis manos, los dvds originales con sus respectivos especiales sobre cómo se hicieron las películas. No me puse a verlas al momento por un respeto hacia mis hermanas, pero mañana no pasa que me haga una maratón de las 3. Dios mío, imaginadme, me pondré... Maldito Christian Bale y su zumito de kiwi...

El día 25 lo pasé en casita, calentita, jugando a juegos de mesa, echándome la siesta del quince -rompí el sofá, no os digo más-: fue un día tranquilo, de gran comilona y de risas. Ahora, pensar que ya pasó, me da una pereza tener que volver a trabajar, pero así es la vida, ya lo dice el refrán: "Lo bueno si breve, dos veces bueno".

Y ahora os dejo con un cuento, a ver qué os parece:


Cuando abrí los ojos todo estaba oscuro, el lugar donde me encontraba estaba en aparente calma. No recordaba qué había sucedido, sentí un golpe ¿o fue la impresión de…? ¿De qué? Me sujeté la cabeza con ambas manos, presa de la angustia y desesperación, quizás así algún efímero recuerdo. Intenté levantarme y fue entonces cuando lo escuché: un grito agudo de mujer que duró apenas unos segundos, pero que me dejó el vello de punta. Me quedé paralizada durante unos instantes, no sabía qué hacer, pero tampoco podía quedarme allí parada, de modo que hice lo que mi curiosidad innata me pedía en aquel momento: acercarme al lugar de los hechos, aunque no veía nada. Avanzaba despacio, tanteando en la habitación, todavía seguía a oscuras. No me atreví siquiera a mencionar alguna palabra, por miedo quizás. Atravesé unos centímetros de aquella oscuridad incesante cuando una mano me sujetó el hombro, impidiéndome avanzar. En ese momento sentí un escalofrío recorrerme  la espina dorsal. Despacio, me giré sobre la punta de mis pies, dándome la vuelta, dispuesta a encararme con aquella cosa que estaba acechando tras de mí. Sentía sus fervientes ojos taladrándome la nuca y cuando al fin los tuve de frente, mis piernas se habían quedado congeladas, no era capaz de moverme, ni tan siquiera de pensar. Estaba completamente paralizada y aquella cosa era la responsable de mi estado.
-          Hola, preciosa, estaba buscándote.
Aquella voz me resultaba demasiado familiar. Comprendí que se trataba de una persona, no una cosa como yo pensaba… 

Comentarios

Esther G.R. ha dicho que…
Hola princesa de fresa!!! Joder ocn el cuentito... me ha dejado con intriga XDD ¿quién es? Al prin cipio pensé que era algo policíaco XDD Pero qué bueno y oscuro, genial!

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