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¿A qué se debe mi dificultad para plasmar las ideas?


¿Acaso ves la idea general muy clara pero al escribirla pierde todo el interés? ¿En tu mente es como una película y en tus manos es como un puñado de arena? ¿Ese argumento que te excita se diluye al llegar al papel?


Seguramente, la causa está entre las que siguen. Detéctala:


No puedes plasmar las ideas porque te preguntas si merece la pena escribirlas. Esto último va ligado a la autoconfianza. No desvalorices lo que hagas. Respetarse es la base de la fluidez creativa. A la vez, la autoconfianza proviene del convencimiento de que al escribir estás ejerciendo un acto de salud mental (transformas la realidad, captas de ella lo que te impacta aunque nunca habías reparado en ello, y lo puedes explorar) y de creación. Vaya si vale la pena, eres un privilegiado, pero sólo si lo escribes, se abrirán nuevas puertas imposibles de alcanzar de otro modo.


O esa idea tan atractiva es una buena anécdota, pero al escribirla no la sientes tuya. Lee las respuestas sobre la anécdota y sobre la voz.


También resulta coercitivo para las ideas obligarse a tener un argumento previo y completo. Dices que tienes un argumento completo antes de empezar. Sin embargo, ideas productivas son comienzos, son finales: son puntas.


Pero atención, ¿tienes la idea o es una primera imagen, la punta, el fogonazo que te ofrece una idea?


Sólo lo sabrás escribiendo a pesar de todo. Busca la idea en la página (no en la mente) y se ampliará tu proceso mental en ondas concéntricas.


¿Qué caminos conectan entonces la mente con el texto?


Averigua cuál es el nudo de esa idea que tienes y si tiene posibilidades de desarrollo. Deberías saber por qué tratas de contar esa idea y no otra, qué contiene.
Si lo descubres, desplegar la idea, elaborarla, trabajarla, profundizarla, te resultará natural. Luego tendrás que buscarle la dirección más adecuada y la construcción más conveniente.


¿Y si escribes sólo partes de ese argumento previo? En suma, aquí tienes un posible itinerario:


Apunta sin exigirte un resultado inmediato.


Intenta conectar otros hechos con lo que has apuntado, acumula datos (que después puedes desechar si no son imprescindibles).


Deja descansar tus notas y luego tiende el hilo que las ordena.


Desmonta la idea en momentos o en episodios o en otras ideas. Señala los que podrían componer tu relato. Utiliza hojas independientes, una para cada momento, te puede facilitar el proceso al permitirte visualizarlo por separado. Colócalas sobre una mesa o en el suelo y cámbialas de lugar hasta que encuentres la mejor relación entre ellos.


Escribe el texto respetando ese orden.


Y no intentes querer conocer de antemano lo que puede ocurrirte durante el viaje.


Es posible que todavía la idea no resulte realmente "plasmada". Calma, has cubierto una primera etapa del proceso. Ahora tienes que enfocarla desde tu mejor ángulo.

Comentarios

Sandy ha dicho que…
Antes que nada, quisiera decirte que me encanta tu blog, que cada vez que leo, por ejemplo, los consejos que pones me entran ganas de ponerlos en práctica y empezar a escribir. :D
Una vez dicho esto, quiero decirte que en mi blog tienes un premio en mi blog. Te dejo el link: http://relatosdesandy.blogspot.com.es/2012/05/premio-el-blog-mas-lindo-que-conozco.html
Saludos y un beso! :)

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