Síndrome del paciente: Escritor

No se lo confiesas ni a tu interlocutor interno, pero te ves publicando un libro de tapa dura y letras grandes en la portada. O uno en rústica con solapas. O uno de bolsillo con miles de ejemplares vendidos.

EXAMEN CLÍNICO

Apunta tus reacciones y sensaciones en dos columnas, las buenas y las malas. Seguramente, pasas de unas a otras en menos de lo que dura un relámpago o en un santiámen o en lo que dura el canto de un gallo (o una gallina, tú dirás).

Escribir es un acto violento o lujurioso, o violento y lujurioso, un vaciamiento o una carga, un tránsito hacia el más allá o hacia el más acá.

Si fallas en el acto de la creación, puedes amargarte frente a las ideas que no acabas de atrapar, censurarte, perder la autoconfianza, empacharte de palabras y no saber qué hacer con tantas como contienen los diccionarios y escribir un cuento al que la falta de vocabulario o la sintaxis rebuscada lo vuelven insufrible.

Si fallas en la técnica, puedes estar funcionando como  un autómata, usar constantemente las mismas palabras de la misma manera, ser un escribiente de páginas notariales que no encuentra el tono ni la propia voz.

Puedes estar haciéndolo como ya lo ha hecho otro escritor.


O contar una anécdota y no darte cuenta de que para "hacer literatura" no basta con transcribir lo que alguien te ha contado.


O alambicarte, perder el control y forzar tanto el lenguaje que se acabe ahogando el texto.


En cualquier caso, escribir es saludable. Es como soñar. Contaba Freud que en un pueblo, todos los hombres estaban enamorados de la misma mujer. Hasta que un día, uno de ellos, un hombrecillo diminuto, amaneció diciendo que se sentía liberado de esa obsesión. Al indagar sus vecinos cómo lo había conseguido, les contó que esa noche había soñado que la mujer lo amaba. Y soñando resolvió el conflicto.


Idénticos resultados se pueden conseguir escribiendo.


Estás enfermo de literatura y vaya si tienes dudas o problemas... Tal vez ya te has hecho varios chequeos y eres un hipocondríaco literario.


A continuación, las más comunes, las que repiten unas y otros hasta que entienden qué es ser escritor, cuál es el mejor entrenamiento, cómo multiplicar las ideas, evitar el bloqueo de todo tipo, dominar las estrategias, el lenguaje, conseguir la voz propia y el narrador más adecuado en cada caso...


Muchos no escriben porque carecen de las respuestas a preguntas como las que te contaré a continuación.


No súfras, actúa.

Comentarios

Adol ha dicho que…
He aquí todos mis males sufridos, que sufro y sufriré. Que bien los plasmas.

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