SORTEOS 2011 EL TIRAMILLA


¡Hola de nuevo! Aquí os traigo un nuevo sorteo en el que participo, por supuesto. Si queréis concursar pinchad aquí: http://eltiramilla.com/sorteos2011/.

En el enlace encontraréis las bases del concurso, es bastante fácil, ameno y divertido. Aquí va mi texto:

"Mi madre me había rogado que la llevara de nuevo al hipercor, tenía que hacer las compras de la casa porque se le habían olvidado ciertas cosillas, entre ellas la comida de mi perro Willow, porque a veces su mente está En el mundo de las sombras y no se acuerda de la mitad de las cosas que hace. Entonces después de comer y tomarme un buen café me dispuse a ponerme el abrigo que me regaló mi amiga Annabel, lleno de arrugas que se producen al sentarme con ella en el coche para conducir.

Tardamos como un Éxodo en llegar pues había mucho tráfico. Las Sombras de la oscuridad de la noche ya nos amenzaban con envolvernos cuando llegamos al centro comercial. El silencio se mueve por el amplio garaje solitario donde reposan los vehículos, preparándose a la llegada de sus dueños cargados de bolsas. Según vamos subiendo las escaleras mecánicas, noto como el ruido y los murmullos de la gente van Crecendo en mis oídos.

Mi madre me sonríe resplandeciente, loca por las compras. Yo la devuelvo la mirada, yo no he heredado esa manía que tienen todas las mujeres de comprar. No soy una loca del shopping, ni del cine,... Bueno, de los libros sí. Sobre todo de la novela romántica. De hecho, en cuanto nos encontramos en el centro del comercio, yo me pierdo a la librería y me quedo allí las horas muertas leyendo las novelas de amor. Porque sí, lo confieso: soy una Loca de amor.

La hora del Ángel de la lectura armoniosa en la que me veo sumergida transcurre rápidamente. Apenas me he dado cuenta. Mi madre ya me está llamando por el móvil para ver donde me encuentro, aunque yo pienso "Obvio ¿no?" Lágrimas Oscuras recorren mis mejillas, pues me tengo que despegar de ese maravilloso libro que estoy leyendo Rubí. Cojo el móvil y quedo con mi madre en las cajas para pagar. Antes de irme de la zona de librería, un pensamiento cruza mi mente, cogeré uno de esos libros y se lo encasquetaré a mi madre para que me lo regale, por llevarla de compras. Es muy difícil elegir, hay tantos... La Sombra Nocturna de la duda se cierne sobre mí ¿cuál me llevo?, pero tengo que elegir rápido, mi madre me espera. Recorro con el dedo los diversos lomos de los libros como si estuviera metida en un grupo de Cazadores de Sombras hasta que mi dedo se detiene en un título que me llama la atención Incarceron. Lo tomo entre mis manos y corro como el viento a través de los pasillos como si estuviera en La casa de los mil pasillos de Gran Hermano.

Mi madre me espera con toda la compra puesta en la cinta de la caja, mientras la cajera va pasando los productos. Pongo el libro junto a la compra de mi madre y ésta me mira como si estuvieramos en La guerra de las brujas, a lo que yo respondo con una dulce sonrisa y una mirada de gatito triste y abandonado. Nunca falla ese truco, al menos con mi madre. Y es que tengo un Don para ganarme a mi madre y conseguir todo lo que me propongo. Mi madre termina sonriendo y me da un abrazo cariñoso.

Tardamos más en bajar la compra al coche y cargar éste, que en llegar a casa. Mientras mi madre colocaba la compra en la nevera, yo preparaba unos deliciosos canelones de espinacas. Y es que Por trece razones que no voy a nombrar ahora, tengo la imperiosa necesidad de echar un cable a mi madre con las tareas del hogar.

Una vez lista la cena, puse la mesa y, en familia, nos dipusimos a comer en el salón, mientras la Luz de luna se reflejaba por la ventana y la lámpara nos iluminaba las caras. A la vez que cenábamos, yo puse la televisión. Apareció una escena de en la que salía El espejo de la reina, una comedia romántica preciosa a la que obligué a toda mi familia a ver.

Me tiré en el sofá viendo la programación desdelas diez de la noche hasta casi las tres de la mañana. Primero fue la comedia romántica, después una película de misterio El Castillo ambulante la cuál me dejó intrigada hasta el final. A las cuatro de la mañana me fui a dormir, me arropé con el edredón y enseguida el sueño me venció.

Mientras soñaba mi alma ascendía hacia el firmamento mostrándome una bonita escena, pude contemplar con entusiasmo un precioso Castillo en el aire. Soñando, soñando, me introduje en él, haciendo más profundo mi sueño.


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