Un Pueblo Fantasma

Hoy no actualizo con ninguna historia, sino con un relato de mi diario virtual.

Me encuentro de vacaciones, en plan relax. Estoy en un pueblo de la serranía de Ronda. La casa donde estoy viviendo ahora es grande.

Intento vivir sin preocupaciones, desconectar del trabajo, pero el mismo destino me ha impuesto que mis deseos no se cumplan. El destino y yo misma, porque de tan buena y tonta que soy, hacen lo que quieren conmigo.

Hace unos días, sería alrededor de las once de la noche, cuando, me encontraba yo en el segundo piso de la casa donde me estoy hospedando estos días, de repente se nos fue la luz. Creímos que se fue en la casa, pero no. Se fue la luz en todo el pueblo.

Imaginaos, el pueblo es pequeño y se encuentra entre montañas. Pues ved por un momento que todo estaba oscuro, tenía la famosa linterna para leer y la del coche, sin embargo, aún así daba miedo. Veías el coche y parecía una figura enorme que te contemplaba con sus grandes ojos amarillos dispuesto a comerte...

Ese día me acostumbré a comer en oscuridad. Me acordé de mis abuelos, bisabuelos y tatarabuelos, cuando tiempo atrás tenían que comer con candiles o con velas encendidas. Incluso mis propios padres.

Yo en ese momento quise matar al alcalde del pueblo o al propio policía. Porque anda que vinieron a avisar lo que había ocurrido, no, hasta la hora o así no vino la propia luz.

Más tarde me enteré que se habían quemado unos cables porque el pueblo estaba en fiestas. Aunque han sido unas fiestas un poco... ¿Caca? Sí, porque ni han sacado a la virgen, ni ha habido el movimiento que suele haber, ni nada...

Llevo días intentando escribir este post, pero como estoy de niñera-madre no puedo, los niños no me dejan. Llevo dos semanas intentando relajarme y lo consigo en pocos momentos. Tengo una enfermedad, ocasionada por el estrés, necesito estar tranquila para que no vaya a peor. Pero con niños no puedo, yo intento poner de mi parte y no agobiarme, pero estos niños son bastante caprichosos. No me dejan ni cinco minutos, en este momento que escribo me parece raro que no anden merodeando por mi lado, diciendo "tengo hambre" "¿jugamos?"... Son dos niños pequeños, de 6 y 3 años, llevo dos semanas seguidas sin descanso. Entiendo que puedo echar una mano a la madre de los niños, pero la propia madre ha de entender que, según mi estado de salud, el estrés me viene fatal.

Lo digo porque se me ha retrasado la regla y estoy a punto de estallar. Pero nadie lo entiende...

Bueno, no voy a aburriros más con mis pensamientos ni actividades cotidianas. No, prometo pensar un buen cuento para deleitaros con él.

Buenos días...

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